¿Se pueden heredar inquilinos?

Vamos a imaginar una situación bien sencilla, con la que nos podemos encontrar al heredar un inmueble. La situación es la siguiente: entre los bienes que heredamos se encuentra una casa alquilada. Los inquilinos, por su parte, no quieren dejar el inmueble, aludiendo que según el contrato aún pueden permanecer en la vivienda durante un año más. Nosotros, los herederos legítimos de la vivienda, de la cual somos propietarios, nos hemos empeñado en que queremos vender la casa. La cuestión es, ¿quién tiene razón? Los inquilinos o los herederos, ¿deben abandonar los inquilinos la vivienda o, en su lugar, los propietarios deben cumplir el contrato, sin más? Nosotros vamos a aclarar estas cuestiones a continuación, puesto que no hay una respuesta unívoca a estas preguntas, siendo dependiente de las circunstancias particulares.

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Bien, según nuestra legislación podemos heredar la plena propiedad de la vivienda o bien la nuda propiedad de la misma. En efecto, la plena propiedad de una vivienda implica todas las facultades sobre el aprovechamiento y disposición de la misma, y sobre su uso. En este caso, puesto que somos plenos propietarios del inmueble, tenemos todos los derechos sobre el mismo. Ahora bien, si este es el caso, el contrato que existiera seguirá en vigor, en exactamente los mismos términos y condiciones en los que fue firmado.

Si, por el contrario si heredamos la nuda propiedad del inmueble, no disfrutaremos de todos los derechos sobre la propiedad de la vivienda, ya que esto supone la existencia de un usufructuario quien ostenta los derechos de uso y disfrute del inmueble. En este caso, el derecho a arrendar la vivienda no recae sobre nosotros, sino sobre el usufructuario. Este caso es muy común en casos en los que fallece un cónyuge, en un matrimonio que cuenta con varias viviendas. Es frecuente que el/la viudo/a hereden el usufructo de la vivienda, mientras que pase a los hijos la nuda propiedad. En este caso, será al usufructuario a quien le corresponde mantener el contrato firmado en su día.

Pero entonces, ¿no podríamos vender la vivienda que hemos heredado? Sí, si heredamos la plena propiedad de la vivienda, entonces una vez finalizado el contrato de arrendamiento podremos hacer lo que nos plazca. Si lo que heredamos es la nuda propiedad de la misma, entonces una vez fallecido el usufructuario el usufructo queda extinguido, con lo que los derechos de usufructo pasan al propietario, quien se convierte en pleno propietario del inmueble. En este caso, terminado el contrato, gozaremos de total libertad para arrendarla, venderla, etc.

Si tiene dudas al respecto, o alguna consulta, no tendrá más que ponerse en contacto con sus abogados expertos en herencias.

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