Tipos de testamentos comunes

Estamos acostumbrados, al menos a pie de calle lo estamos, a hablar del testamento de Fulanito o Menganito, entendiendo que está muy claro lo que es un testamento. Sin embargo, cuando nos metemos de lleno en estos asuntos, con el grado de detalle que pueden alcanzar los abogados especialistas en herencias, entonces la cosa es harina de otro costal. En efecto, nos encontramos con que hay 6 tipos de testamentos, 3 categorizados bajo el título de testamentos comunes y otros tres bajo la categoría de testamentos no comunes. En este post nos centraremos en los testamentos comunes, precisamente por el hecho de ser comunes, dejando para otros artículos los testamentos no comunes, al presentar mayor complejidad. En cualquier caso, nuestro objetivo no es hacer una exégesis de cada uno de estos tipos de testamento, sino más bien aclarar las diferencias existentes entre unos y otros, las cuales están tipificadas en la Ley.

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Como hemos dicho más arriba, dentro de esta categoría caen tres tipos de testamento, los cuales se diferencian entre sí por circunstancias diversas en torno al testador y su situación.

1. Testamento ológrafo. Este es el que escribe el mismo testador, con su puño y letra. Para que sea válido desde un punto de vista jurídico, este ha de estar redactado totalmente por el testador, ha de contener la fecha en la que se otorga, así como su firma. Este testamento únicamente puede ser otorgado por mayores de edad.

2. Testamento abierto. Se ha de entregar al notario, quien conservará el documento original, con lo que se garantiza su protección. En este caso será necesaria la intervención de dos testigos, siempre que se den los siguientes supuestos:

  • Que el testador no pueda o no sepa firmar.
  • Que el testador esté ciego.
  • Que el testador no sepa leer o no pueda hacerlo por sí mismo.
  • Cuando lo solicite el notario.

3. Testamento cerrado. En este caso el testamento se entrega ante notario, sin que el testador revele su última voluntad, declarando este que se encuentra en el pliego que entrega al notario. El testamento podrá estar escrito, en este caso, de puño y letra del testador, lo que incluirá su firma, o bien escrito por un tercero o mecanografiado. Si está redactado de estas dos últimas maneras, el testador habrá de firmar cada una de las páginas que lo compongan. En caso de que no pudiera hacerlo, deberá justificarlo, así como identificar a la persona que firmará en su nombre.

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© Imagen: desequilibros.blogspot.com

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