Un poco de filosofía antes de juzgar el lenguaje de un abogado de sucesiones

Un abogado de sucesiones no es, en general, un libro cerrado. Un poco de Filosofía del Lenguaje puede ser útil para explicar cómo es posible que un abogado hable con claridad, aunque nosotros no entendamos, o meramente creamos entender, lo que dice. Resulta que, tal y como han hecho ver algunos filósofos del lenguajes contemporáneos, existe una división del trabajo lingüístico. Esta consiste en que las expresiones y sus significados se encuentran dispersas por la sociedad. La sociedad se compone de muchas comunidades, existe la comunidad de los abogados, la comunidad médica, la de los albañiles, etc. Y, del mismo modo que en cuanto a pericias profesionales cada comunidad domina las suyas, siendo los miembros de las demás ignorantes al respecto, el vocabulario asociado a tales pericias es dominado por los miembros de la comunidad en cuestión, siendo ignorado, en principio, por los demás.
Diríamos que cada comunidad tiene su propio lenguaje y que el lenguaje de cada comunidad es un vástago del lenguaje común. En general, el lenguaje común es más expresivo que el lenguaje de cada comunidad, pues este sirve para muchas más cosas que estos lenguajes tan específicos. Por ejemplo, podemos utilizar el lenguaje común para caracterizar el significado de algunos de los términos que utilizaría un abogado de sucesiones. Sin embargo, el lenguaje específico de la comunidad a la que pertenece el abogado de sucesiones en cuestión, no es muy útil a la hora de caracterizar otros lenguajes. Hablando más técnicamente, no desempeña la función metalingüística de un modo satisfactorio.
Dicho todo esto, cabe hacerse dos preguntas con las que pondremos punto y final a este artículo sobre el lenguaje que utiliza un abogado de sucesiones:

1. Pero entonces, ¿por qué el abogado de sucesiones utiliza el lenguaje propio de su comunidad y no utiliza el lenguaje común, si este es tan versátil? La respuesta a esto es que el lenguaje común es versátil en cuanto a que puede desempeñar todas las funciones lingüísticas de forma satisfactoria, sin embargo a la hora de hacer especificaciones en un determinado dominio (por ejemplo, cuando hablamos de enfermedades), hay que añadirle una extensión. Es a esta extensión del lenguaje común a la que venimos llamando lenguaje específico de cada comunidad. Para el día a día del común de los hablantes, tales extensiones desempeñan un papel cuando interactúan con los miembros de su comunidad profesional.

2. o. Diríamos más bien, que a nivel sintáctico (estructura de las oraciones) y fonético (sonidos de las letras) lo son, pero no a nivel semántico (relación entre el lenguaje y el mundo) ni pragmático (uso del lenguaje). De hecho, con otros lenguaje más arcanos, como el de la física cuántica, nos encontramos con que lo que es verdadero en el lenguaje común (por ejemplo, que mis dedos chocan con las teclas del ordenador al escribir), es falso en ese lenguaje. Nótese que las nociones de verdad y falsedad son nociones semánticas (no vamos a profundizar en estas nociones aquí, porque necesitaría de un artículo más extenso).

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